En La Odisea Homero nos describe a los peculiares habitantes de una isla a la que llega Ulises:
"Los que prueban la flor del loto, inmediatamente olvidan el pasado cercano y el remoto. Tampoco recuerdan los proyectos para el futuro. Sus días transcurren sin angustias ni sufrimientos, ya que no recuerdan nada, y tampoco cumplen con sus deberes y obligaciones porque han olvidado todos los proyectos. Solo pasan el tiempo, tirados sobre la playa, gozando de sus sueños dichosos mientras consumen la flor del loto"
Lo que no contó Homero es lo indigesta que es la flor del loto. Lo sé porque este fin de semana me he puesto ciego, venga a comer flores, y ahora tengo el estómago como un balón de reglamento. Menos mal que estoy esperando un pedido de salmorejo. Me explico: acaban de abrir un restaurante de comida andaluza debajo de mi casa. Las camareras son tan majas que de vez en cuando me suben un plato de boquerones, un poquito de gazpacho, un espetito de sardinas... Están teniendo tanto éxito que están siempre estresadas y cuando suben a mi casa las invito a que se relajen conmigo en el salón: las invito a un cigarrito de flor de loto, charlamos, las hago reír un poco. Y luego acabamos follando por todos los rincones cuales náufragos sedientos de carne. Muy majas, sí.
1 comentarios:
Es curioso, cuando yo escribo en negro, tú pones colores.
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